Comentario RPET:
Resulta sumamente interesante como el gobierno de turno comienza a estudiar la posibilidad de otorgar a las Fuerzas Armadas atribuciones para participar en la seguridad interior del Estado, máxime, cuando la concentración económica y política, justamente parecen indicar como necesidad, para mantener la tasa de ganancia del capital, aplicar niveles de restricción aun mayores a la ya de por si restringida democracia.
Es necesario destacar, eso si, que la señora o señorita Lodeiro comete un error no forzado, atribuyéndole esta intencionalidad a la coalición de gobierno actual, y omitiendo deliberadamente algún interés de la Concertación, respecto de la aplicación de una medida como esta.
Por supuesto, que este tipo de informes se enmarcan en un proceso de lucha electoral "a cuchilla", y ciertamente hay que hacer parecer a la Concertación, como una verdadera coalición de izquierdas, progre, casi socialista!!!. Mostrando la "horroroza" cara del militarismo pinochetista.
Lo que olvida deliberadamente Lodeiro, es que tanto Alianza como Concertación, conforman un bloque homogéneo en el poder, homogéneo en términos de su acuerdo con el actual sistema de dominación, en sus aspectos económicos, políticos y militares. Ni que hablar de la naturaleza contrainsurgente del Estado, materia en la cual Concertacionistas destacaron en inicios de los '90, terminando con los remanentes de las organizaciones revolucionarias armadas de aquella época, y con las organizaciones sociales reales, a través de la cooptación clientelista diseñada por el gremialismo y su estrella Jaimito Guzmán.
Este artículo también nos recuerda lo que sucedió, amargamente por cierto, en el año '73, en donde en plena ofensiva popular, la dirección de la UP, Allende de por medio, iniciaron diálogos UP/Democracia Cristiana, UP/Iglesia, se negoció el ingreso de las fuerzas armadas al gobierno, la instalación de leyes de represión especiales (Ley de Control de Armas), detención y tortura de los marinos revolucionarios, etc. En este proceso, se instaló la contradicción principal: intentar avanzar desde la institucionalidad burguesa, respetando las leyes, negociando con el enemigo o construir fuerzas propias desarrollando el poder popular. Y bueno, sabemos como se resolvió el asunto, la propia UP reprimió los focos de desarrollo de Poder Popular, y una vez perdida la ofensiva popular, la burguesía rompió la legalidad que tanto defendía, lanzando la contraofensiva fascista que culminaría con el golpe y la triste historia que ya conocemos.
Adicionalmente, estamos en una época en donde el capitalismo a nivel mundial se encuentra en ofensiva, recordemos que en Europa se está desmantelando el Estado de Bienestar, que algunos con una nostalgia ensoñadora recuerdan e intentan reinstalar (todos los estatistas, sean reformistas o de cualquier otro tipo). Ignorando el hecho brutal e ingrato, de que el capital monopólico financiero internacional, necesita renovar sus brios, es decir, recuperar la tasa de ganancia, y eso únicamente puede provenir de los bolsillos de los trabajadores.
Y cual es la significación política de todo esto?, parece bastante simple, Europa debe imitar las políticas neoliberales del tercer mundo, particularmente la de exitosas experiencias como la chilena.
Y si en este único e inigualable sentido, Chile está adelantado a Europa, es "mejor" que Europa, que nos depara a los sacrificados trabajadores chilenos?
Es posible perfeccionar la democracia en un sentido burgués, si la panacea del Estado de Bienestar (Europa), está hoy siendo desmantelado, eliminando beneficios sociales, para instalar el neoliberalismo a la chilensis?
Como asegurará el Capital Monopólico Financiero, Internacional y Nacional, su tasa de ganancia en Chile?
Que beneficios sociales les queda por recortar?
Que tipo de Estado y de "Democracia" se requiere para esto?
Pareciera que la respuesta, al menos al tipo de democracia que se requiere, está en medidas como las que el artículo que a continuación presentamos describe, sumado a leyes tipo Hinzpeter.
Reflexión Realizada por: Programa Piloto
Radio Popular Enrique Torres
¿De dónde nace la idea de que las FF.AA. puedan participar en la seguridad interior?
La idea de que las Fuerzas Armadas (FF.AA.)
puedan intervenir en cuestiones vinculadas a la seguridad
pública interior para fortalecer las condiciones de Seguridad Nacional,
se está introduciendo pertinazmente en la línea política del
gobierno de Sebastián Piñera y del conglomerado oficialista.
Un antecedente lo proporciona la Estrategia Nacional de Seguridad y Defensa (ENSyD),
que fue presentada por el gobierno para su revisión en el Senado el
pasado 28 de junio y otro es el estudio encargado por el Ministerio de
Defensa al instituto Libertad y Desarrollo, bajo el críptico título: “Coordinación
entre Fuerzas Policiales y FF.AA. para Ejecutar Misiones de No Guerra:
Alcances, Marco Legal y Desafíos para el Sector Defensa”, publicado
durante el mismo mes. En ambos casos, se da por sentado que los desafíos
de seguridad del país se ligan crecientemente a amenazas
transnacionales “no tradicionales” que, en el caso de la ENSyD se
inscribirían en el concepto de “seguridad ampliada”.
En este sentido, resulta llamativo que la
citada estrategia considere que las amenazas clásicas para la
Defensa hayan tendido a disminuir, mientras que las llamadas “nuevas
amenazas” (Terrorismo, narcotráfico, ataques cibernéticos, etc) sean más
gravitantes, y que bajo este mismo paradigma se enfatice la adaptación
específica de la Defensa para enfrentar activamente estos fenómenos, en
desmedro de una revisión equilibrada de las capacidades y coordinaciones
entre las instituciones que contribuyen a la seguridad interior. La
ENSyD es un documento particularmente confuso, más aún en sus
consecuencias, como lo indica la propuesta de una planificación de la
Defensa en base a escenarios cuya descripción en la propia estrategia es
parcial o distorsionada. Claro que esto último merecería otra columna
de opinión.
Por su parte, el estudio de Libertad y Desarrollo, encargado por el
Ministerio de Defensa, busca identificar el conjunto de atribuciones de
las FF.AA. que permiten que actúen en la seguridad interior, en especial
ante la alteración del orden público. El estudio concluye que considera
positivo evaluar una mayor participación de las FF.AA. en algunas
tareas de seguridad pública interior, respetando, eso sí, las
directrices generales del ordenamiento jurídico. No obstante, sugiere
que si se quisiera avanzar en esa línea, habría que considerar que desde
la perspectiva constitucional, las FF.AA. no tendrían competencia legal
para intervenir ordinariamente en materias relacionadas a la seguridad
pública, para lo cual recomienda contemplar algunas reformas
constitucionales que permitan habilitarlas, que apunten principalmente a
flexibilizar el estatuto de estados de excepción, o bien, redefinir la
noción de “seguridad nacional”, mientras que desaconseja la alternativa
de proponer una Ley interpretativa de la Constitución que tuviera por
objeto exclusivo interpretar este concepto, aun siendo una vía posible.
Junto con ello, también recomienda observar las soluciones de países
como Francia o Brasil, que han creado unidades militares especializadas
para apoyar tareas policiales.
Más allá de las críticas técnicas que puedan generar estos documentos
surgen dudas: ¿Por qué se está insistiendo tanto desde el oficialismo
en crear las condiciones para que las FF.AA. cobren un mayor
protagonismo en la Seguridad Nacional?; ¿Por qué se podrían destinar
mayores recursos a las FF.AA. para crear unidades especializadas en
temas de orden público, cuando son otras instituciones las que tiene esa
función conforme a derecho y sin necesidad de promover reformas
constitucionales?; ¿Qué modelo de seguridad se intenta instalar desde el
Ministerio de Defensa?; ¿Cuál es el diseño de seguridad que realmente
le conviene al país?.
Fuera de estas inquietudes hay otras que derivan de los discursos
contradictorios en la instalación del debate sobre la Seguridad Nacional
y el rol de las FF.AA. por parte del oficialismo. Respecto de la ENSyD,
el Ministerio de Defensa ha negado que tenga la intención de proponer
un rol más activo de las FF.AA. en la seguridad pública interior, pero
lo cierto es que el documento abre la posibilidad. Por otra parte, si no
es esa la intención, ¿a qué lineamiento obedece entonces el estudio
encargado a Libertad y Desarrollo? Es así que las señales que se están
presentando configuran un escenario muy poco elegante: justificar la
Seguridad Nacional y definir el rol de las FF.AA. sólo por la necesidad
de enmarcar la nueva modalidad de presupuesto militar con un piso cada
vez más holgado. De ser así, se entiende que se evite el debate
político, aunque parece ser que en este caso, es más necesario que
nunca.
Tomado de: El Mostrador.cl
Radio Popular Enrique Torres
1 comentarios:
A nosotros nos parece que lo que hizo el Gobierno de Salvador Allende Gossens, fué correcto, de no dejar de lado las metas y principios de justicia social, pero a la vez escuchar y estar atentos a los burgueses y milikos. Una revolución violenta siguiendo el modelo cubano no era lo más apropiado.
Ya no es lo mismo hoy en dia: los burgueses y los milikos siguen igual de siniestros (aunque ahora secreta y disimuladamente), y está esa Concertraición de Partidos por la Demagocracia, y el PC navega sin rumbo fijo: pacta con los Concertados, condena la violencia anarquista.
Asi que agotadas las instancias legales, es 100% válido organizarse y luchar autónomamente para liberarse de la opresión capitalista, usando todas las vias pacificas o violentas que permitan alcanzar ese mayor anhelo de vivir felices. Sin implantar tampoco ningún modelo cubano-sovietico.
***Saludos Estelares***
**Los Pleyadeanos**
****Con.fé.deración Galáctica de los Mundos Superados****
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