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jueves, 12 de septiembre de 2013

A 40 AÑOS DEL GOLPE MILITAR EN CHILE REFLEXIONES DESDE LA PERSPECTIVA MAPUCHE

Por Hector Llaitul Carrillanca
Preso Político Mapuche CAM 
 

1.     La refundación del Capitalismo en el Wallmapu

El Golpe Militar constituye una acción que tuvo por objetivo la reconquista de los intereses económicos por parte de la oligarquía chilena e internacional, lo que afecto a los chilenos en general y a nuestro pueblo en particular.

El despojo territorial mapuche y el arreduccionamiento de nuestro pueblo,  sobreviviente del exterminio,  son resultado de un mismo conflicto histórico de intereses en donde el golpe militar de 1973 constituye un hito de suma importancia para la historia de nuestro pueblo.

Sin duda con el golpe militar se inicia una de las transformaciones económicas más importante para el Pueblo Mapuche, a través de un proceso de contrarreforma de carácter violento cuyas consecuencias sociales, en el plano de las violaciones a los derechos humanos, ha sido prácticamente invisibilizado por la historia, específicamente,  por las Comisiones de Verdad y Justicia en cuyos informes jamás se habla del Pueblo Mapuche si no sólo de campesinos.

Pero más allá de referirnos a los atropellos que generó el terrorismo de estado en la realidad mapuche, hacemos hincapié en lo que esto significó para nuestro pueblo en términos estructurales, es decir, la imposición a sangre y fuego de un modelo económico neoliberal que, hasta el día de hoy, hace estragos en el Wallmapu.

El golpe militar para el Pueblo Mapuche constituye una nueva arremetida del capitalismo, esta vez a través del fomento a la empresa forestal por parte del estado chileno, para lo cual se establecen una serie de medidas, tales como, el subsidio estatal (Decreto 701), privatización de la producción de la madera y derivados, todo esto teniendo como base la territorialidad mapuche usurpada.

Es decir, la dictadura militar al dejar sin efecto las asignaciones de tierras efectuadas durante la reforma agraria, no  reconstituyo el latifundio tradicional creando las condiciones  para llevar adelante un nuevo modelo económico en base a la actividad forestal, afectando la agricultura y al campesinado, y por su puesto a las comunidades mapuche.

Por lo tanto el Golpe de Estado da inicio a un proceso  de refundación del sistema capitalista, bajo una nueva ideología neoliberal, que requiere de una  reconversión territorial, a través de la industria forestal, constituyéndose en uno de los mayores negocios para los empresarios nacionales y trasnacionales, el segundo rubro exportador después del cobre y transformando a Chile en el segundo país, en el mundo, exportador de celulosa, con ganancias estratosféricas,  para estos grupos económicos. Al mismo tiempo la industria forestal ha ido generando las condiciones para nuevos tipos de inversiones capitalistas como las hidroeléctricas y la minería.
De esta forma las reducciones mapuche fueron acorraladas por estas grandes plantaciones forestales generándose con el ello el conflicto como lo conocemos hasta el día de hoy,  producto de de la expoliación territorial para la explotación y depredación del Wallmapu. Este análisis es lo que define, por lo tanto, nuestra  postura política como organización.

2.     Las organizaciones mapuche y su rol en el conflicto

El movimiento mapuche actual no es el mismo que hace 40 años atrás. Ha habido una evolución tanto en lo que ha su concepción ideológica se refiere como al desarrollo de su práctica política. Si bien, existe una matriz histórica de demanda territorial y justicia para nuestro pueblo, hoy las visiones políticas del movimiento mapuche han madurado con el aporte de las distintas expresiones y organizaciones mapuche, en especial en el transcurso de las últimas  décadas, por lo que podemos afirmar que este movimiento ha enrielado hacia un verdadero proceso de liberación.

Al momento del golpe militar, la dictadura se encontró con un movimiento mapuche permeabilizado por las distintas agrupaciones de izquierda que bregaban por un proyecto de emancipación desde sus concepciones teóricas y prácticas, razón por la cual la realidad mapuche era parte de una visión campesinista y en alianza con el proletariado. Es en este contexto, es que muchas comunidades se movilizaron, pero no desde una integralidad socio cultural e ideológica mapuche, sino más bien como apéndice de la izquierda tradicional o revolucionaria.

La represión generalizada impuesta en todo Chile, también afecta a las comunidades movilizadas razón por la cual muchos militantes mapuche de izquierda fueron asesinados y/o desaparecidos. De esta forma las reivindicaciones mapuche estuvieron apoyadas en el devenir del movimiento social y político chileno en una clara dependencia ideológica,  así se comprende que con las protestas de los años ochenta comiencen a resurgir las demandas mapuche las que tuvieron como referente a los centros culturales y con posterioridad Ad Mapu y Newen Mapu.

Es recién, a partir de los noventa, como parte de una reemergencia de los pueblos originarios a nivel continental, que resurge el tema mapuche con otras características, más centrado en lo propio, en su realidad social y cultural. Es en el contexto de los 500 años que surge en Chile un nuevo discurso, donde cumple un importante rol el Consejo de Todas las Tierras reposicionando la lucha mapuche en una dimensión integral. Pero es sin duda la aparición de la CAM la que marca un antes y un después, de la lucha mapuche actual,  en términos ideológicos y de praxis,  realizando definiciones anticapitalistas, pero a partir de la propia cosmovisión mapuche, así mismo instala una nueva forma de hacer política fuera de los marcos de la institucionalidad.  Un quehacer político autónomo, desde la realidad mapuche y en confrontación con el sistema y el estado capitalista. Configurando las condiciones ideológicas y políticas para la sustentación de  un  proceso de liberación propio.

3.     La restitución de tierras

Al realizar una mirada retrospectiva de estos últimos 40 años, teniendo como referencia el golpe militar y el quiebre que este significó,  se hace necesario analizar también las distintas formas de restitución territorial de parte del Estado chileno hacia el Pueblo Mapuche, partiendo de la base que ninguna política a dado una respuesta efectiva e integral a la reivindicación histórica como Pueblo Nación Mapuche, es decir, la restitución de nuestro territorio ancestral.

La  restitución de tierras  efectuada  durante los últimos gobiernos democráticos anteriores a la Dictadura, en especial, en el corto gobierno de Allende, en el cual se expropiaron cerca de 3 millones de hectáreas, correspondiente al 70% de todo el proceso de Reforma Agraria, dicta mucho de lo que ha sido la política de entrega de tierras de los gobiernos neoliberales de la Concertación y la Alianza.

 Si bien, en el aquel tiempo,  hubo grandes limitaciones ideológicas al no considerar  a los mapuche desde la perspectiva de sus derechos históricos y ancestrales, primando la concepción campesinista,  hay algo que debemos destacar  como experiencia,  y es que dicha política estuvo dirigida, principalmente, en contra de importantes latifundistas comprometidos con la usurpación histórica del territorio mapuche a quienes se les expropió las tierras sin otorgarles ningún tipo de pago o en algunos casos ínfimas compensaciones,  siendo obligados a replegarse, lo que constituyo un acto de justicia y reparación histórica.

Completamente opuesto a este proceso es el sistema de compras de tierra  que ha llevado adelante la Concertación y la Alianza a través de la CONADI,  un verdadero retroceso que se explica por lo que significó el Golpe de Estado y con él la imposición del modelo neoliberal, razón por la cual  los distintos gobiernos de turno han actuado en consecuencia. Por esta razón han evitado la restitución de predios estratégicos, entregando tierras en otros lugares,  generando con ello la división de las comunidades y la dispersión de  estas, sin embargo, cuando esto ha vuelto imposible debido a la lucha de las comunidades,  han premiado a los usurpadores con exorbitantes precios por los predios.

Por lo anterior,  consideramos que dicha política, ha sido cuantitativamente insuficiente frente a la demanda mapuche, pero lo más grave, es que en términos cualitativos,  esta política ha reafirmado al sistema capitalista en el Wallmapu.

 Es decir,  los ricos que usurparon nuestros territorios , que explotaron indiscriminadamente, que en algunos casos,  entregan los terrenos diezmados, nunca pagaron  impuestos o tributaron en la zona,  hoy ya no son  objeto de expropiaciones, si no al contrario, se les paga sumas millonarias de hasta tres veces el valor de la tierra.

Nosotros como CAM siempre hemos señalado que éste tipo de restitución de tierras, restringida en cuanto a devolución territorial y en base al pago de especulativo de los predios,  está lejos de significar justicia para el pueblo mapuche, puesto que el conflicto se soluciona en los marcos del sistema capitalista y no  a través del control territorial mapuche.

Esta forma de resolver los conflicto territoriales  no es la forma planteada en el Proyecto Político Estratégico de la CAM, sobre todo cuando vemos que dichas compras de tierra van acompañada de un sinnúmero de proyectos, como ocurre en el contexto de las ADI, cuya función es  poner este supuesto “territorio recuperado” y los territorios mapuche en general,  a producir bajo las mismas lógicas de mercado, es decir, en función del sistema capitalista.

Efectivamente, hoy nos encontramos con  distintas experiencias capitalistas al interior de los predios comprados por CONADI, como la producción de lupino, de arándanos, entre otros.   Como CAM somos enfáticos en señalar que un predio comprado por CONADI en base a la especulación, desarrollado a través de la intervención de  proyectos del Estado Chileno para su explotación,  no es un territorio liberado y no es un territorio recuperado para la reconstrucción de nuestro  Pueblo Mapuche,  por lo tanto, no podemos hablar de Control Territorial.

A su vez, existe otra realidad,  en que comunidades asumen compromisos de venta de parte de las forestales, a través de CONADI, con el compromiso previo de que estos bosques deben ser primero explotados.  En este sentido, se debe explicar que hay  zonas que por las movilizaciones de las comunidades y  las acciones de los ORT,  las forestales han debido abandonar los predios pues se han visto imposibilitadas de reinstalar faenas para la cosecha de los bosques, por parte de contratistas externos a las comunidades, por lo cual se han visto en la necesidad de cooptar a mapuche para cumplir dicha función.  Al respecto el objetivo de la CAM  es que las comunidades ingresen a los fundos y tomen posesión de estos a través de las recuperaciones productivas, de manera autónoma,  y no terminen trabajando para las forestales.

No se puede hablar de recuperación territorial si el predio forestal se sigue explotando bajo una lógica capitalista y en donde la empresa se lleva las ganancias, sólo porque los contratistas son mapuche.

Es decir, estamos frente a experiencias y resolución de los conflictos territoriales cuyas condiciones y rayado de cancha las pone el estado y el empresariado y no el Pueblo Mapuche. Es lamentable que después de años de lucha y resistencia, de ejercicio del control territorial, algunos sectores y comunidades terminen aceptando las condiciones del sistema y poniendo nuestro territorio al servicio de éste. En este tipo de experiencias gana el Estado Chileno y la oligarquía, porque se termina un conflicto, gana el latifundista que se queda con millones para comprar el triple de tierras o invertir en otros negocios y gana el sistema capitalista porque se da continuidad a la explotación de la tierra y los recursos naturales, el único que pierde es el Pueblo Mapuche en su concepción de vida.

Esta realidad, vuelve a confirmar nuestra apreciación de que continuamos siendo un pueblo ocupado por el estado Chileno y nuestro territorio sigue al servicio de los intereses de los grandes grupos económicos. No debemos analizar idealistamente los procesos pues esto nos lleva a la confusión. Nuestra lucha no puede terminar siendo capitalizada por el propio sistema al que nos domina, es fundamental transformar los predios recuperados en territorio mapuche liberado.

Las políticas de entrega de tierras  y sus programas pueden servir, en algunos casos, como mecanismos de resolución de nuestras demandas históricas pero en ningún caso pueden definir nuestros objetivos como Pueblo. Hay que tener claro que estas responden a un contexto histórico e ideológico y a los propios intereses de quienes las aplican.

Es por tanto un desafío de nuestro pueblo dar continuidad a la resistencia histórica que nos ha caracterizado por siglos y que en la actualidad se expresa en la lucha de las comunidades en conflicto y los órganos de resistencia, lo que ha significado que nos transformemos en uno de los polos de conflicto más importante de la realidad nacional.

viernes, 6 de septiembre de 2013

40 años - La Lucha Continúa!!! (06/09/2013)



Este año se cumplen 40 años del golpe militar del 11 de Septiembre de 1973. Este hecho que marca la historia presente, sucedió como respuesta de la burguesía a un proceso de ascenso permanente de la lucha que las masas de trabajadores desarrollaron, particularmente a partir de finales de los '60. Esta fue la culminazión de un proceso de acumulación de fuerzas populares que se desarrolló a lo largo de 80 años de lucha de clases, de 80 años en donde trabajadores y campesinos desarrollaron diversos procesos de lucha y de acumulación de fuerzas, de construcción de espacios sociales, mancomunales, sindicatos, organizaciones de masas, políticas, revolucionarias y militares.

El golpe militar expresa la necesidad de la burguesía, de los empresarios, de resolver la crisis política que desarrolló a partir de la elección de allende en 1970. El reformismo instalado en el gobierno, intentó cumplir su programa, bajo el asedio de los empresarios, y del imperialismo, recibiendo ataques de distinto carácter, con marchas, bombazos a las torres de electricidad, sabotaje al comercio, a la producción y al transporte. Los empresarios utilizaron todos los medios a su disposición, los legales y los ilegales para combatir al gobierno popular, y ante la agudización del conflicto y al no poder derrocar al gobierno mediante las opciones legales disponibles, y al presentar la UP un gran apoyo de masas, no quedó otra opción que recurrir de manera más decidida a la opción militar.

El reformismo, representado en el gobierno de Allende por Él mismo, por el Partido Comunista y el Partido Socialista, entre otros, nunca tomó una opción decidida de ofensiva en contra de la burguesía, nunca fue capaz de materializar el gran apoyo de masas con que contaba en un proceso de ofensiva político y militar que derrocase verdaderamente el poder burgués, no solo desde el gobierno sino que también desde la conducción de las grandes empresas, de la conducción de la economía en el banco central y en la banca privada, desde la conducción de las fuerzas militares, es decir desde los centros en donde el poder reside realmente. Y no lo hicieron porque su carácter, el carácter del reformismo, y del ciudadanismo es escencialmente burgués, por tanto, respetuoso de las instituciones y de la legalidad vigente, que es  por cierto totalmente burguesa.

Los trabajadores y las masas populares, encabezaron ofensivas decididas y numerosas efectivamente en contraposición a la legalidad burguesa, paradógicamente en defensa del propio gobierno popular que no era capaz de defenderse así mismo. Los trabajadores y las masas populares se tomaron fundos, empresas y comercios; establecieron mecanismos paralelos de distribución de mercancías, desarrollaron una iniciativa que superó rápida y eficazmente a la legalidad y resolvieron, donde existieron, las problemáticas básicas económicas que los aquejaban y avanzaron en su nivel de conciencia a partir de la resolución por sus propias manos de sus necesidades concretas y a partir de acá defendieron el gobierno popular, que de paso les dió la espalda cuando solicitaron el apoyo desde el gobierno central y por tanto la agudización de la lucha de clases apoyada desde las instituciones del gobierno. Numerosos son los ejemplos: El complejo maderero industrial panguipulli, El cordón industrial cerrillos, El cordón industrial vicuña mackena, los comandos comunales, etc.

En este contexto, las organizaciones revolucionarias de la época asumieron la táctica del Poder Popular, no como una invención o creación propia, sino como la correcta interpretación o síntesis de la expresión de lucha que desarrollaban las masas en defensa de sus propios intereses. De esta forma, ya no solo los trabajadores y las masas populares desarrollaban la iniciativa del Poder Popular, sino que también organizaciones revolucionarias impulsaban dicha política a partir de sus esfuerzos de construcción política, orgánica, de masas, de agp y militar.

¿Por que perdimos entonces? Lo primero a señalar, es que la derrota no fue de un partido, ni de un sector en específico, la derrota política y militar de 1973 fue de todo un pueblo, del conjunto de la clase trabajadora, en manos de la burguesía y del imperialismo. Lo segundo, es que como ya señalamos, el reformismo, y por tanto el pensamiento o ideología pequeñoburguesa, predominó y fue hegemónico durante esa época. Correspondientemente, los sectores que desarrollaban la política del Poder Popular, eran minoritarios y su grado de desarrollo e influencia no fue suficiente como para conquistar a la mayoría de los sectores que apoyaban a la Unidad Popular, de forma de haber materializado una verdadera ofensiva política y militar sobre la burguesía. El MIR en una evaluación de su comisión política de diciembre de 1973, señala con claridad, desde la perspectiva de los revolucionarios las causas profundas de la derrota:

“En lo fundamental perdimos la batalla antes, cuando no fuimos capaces de desplazar al reformismo en la conducción del movimiento de masas. (…) No podíamos en horas, en el terreno militar, recuperar el terreno político que no fuimos capaces de conquistar entre las masas los meses anteriores."[1]

Los efectos del golpe de estado fueron devastadores, estos produjeron un amplio repliegue de las masas que hasta hace solo algunos meses habían protagonizado movilizaciones de más de 1 millón de personas marchando por la alameda. La represión se ensañó con los sectores de masas más activos durante la UP, el asesinato y muerte de los sectores más combativos fue feroz. Curiosamente a pesar de que el reformismo se portó, entrecomillas, bien con la burguesía sobre la UP, también fue diezmado, es necesario señalar que el PC perdió por lo menos 2 direcciones nacionales completas en manos de la represión, pues bien, pagaron cara su ingenuidad pequeñoburguesa.

Desde el punto de vista económico, la burguesía resolvió la crisis eliminando todas las trabas que hasta entonces le impedían acrecentar su tasa de ganancia, esto es, se dió el lujo como en ningún otro lugar del mundo de exterminar de un plumazo todos los derechos y conquistas de la clase trabajadora acumuladas en 80 años de lucha, y desde un punto de vista más teórico, mandaron al traste de la basura  a la estructura política, económica y social que era conocida como Estado de Bienestar. De esta forma, dejando campo abierto para hacer sus negocios en áreas como Educación, Salud, Vivienda Social, etc. Comenzó el proceso de depredación de la naturaleza como nunca antes había sido visto, y fundamentalmente los niveles de explotación de la mano de obra se acrecentaron significativamente. Tanto es así que a principios de los '80, el triunfo político y militar les permitió asaltar nuevamente a los bolsillos de los proletarios a través de la creación de las AFP, privatización explícita del sistema de pensiones y además apropiación obligada de un porcentaje adicional del salario de cada trabajador para ser entregado en bandeja a la banca nacional primero, y luego, en el año 2002, a las empresas multinacionales.

Pero no todo fue tan fácil, los trabajadores, el pueblo y sus organizaciones revolucionarias siguieron bregando para construir un futuro mejor. Es así como, recompuestos después de la senda derrota, el MIR desarrolla su conocido plan '78, que consistía en desarrollar diversos tipos de fuerzas militares, poninedo acento en dos procesos paralelos, el primero era el desarrollo de una guerrilla rural en dos zonas de inserción, Neltume en la cordillera de Valdivia y en Nahuelbuta en la cordillera de la costa cerca de concepción. El segundo tipo de fuerza a construir eran lo que más tarde se conocería como la "resistencia", unidades de guerrilla urbana, que inicialmente fueron desarrollándose como milicias locales que desarrollaron una serie de acciones de sabotaje incendiario sobre diversos objetivos tales como centros de diversión de los ricos, voladura de torres, recuperación y repartición de bienes de consumo básico, ajusticiamiento de colaboradores, etc. Lamentablemente la guerrilla rural fue detectada en su fase de instalación no pudiendo tener un desarrollo mayor, y en términos generales la apuesta se adelantó un año a un nuevo ciclo de alza en la lucha de masas, por tanto, no logró entroncar políticamente el esfuerzo que se desarrollaba con el proceso de lucha que se venía.

Por otro lado, el PC, siempre reformista, a fines de los '70 había recompuesto en algo sus fuerzas, y es necesario señalar que este partido, de amplias masas obreras, seguía teniendo un gran arraigo en la clase trabajadora chilena, por tanto, contaba con una retaguardia social importante. De esta forma, estableció un plan de lucha en contra de la dictadura, que incorporó el componente militar, en una perspectiva únicamente táctica, esto es, que manteniendo su estrategia reformista de lograr reconquistar la democracia burguesa, para a partir de allí reformar al estado capitalista y conquistar el socialismo por vía pacífica. En consecuencia, el PC, transformó a la mayoría de sus cuadros jóvenes que estudiaban entonces medicina en Cuba, en estudiantes de las academias militares de dicho país, conformando un contingente que más tarde sería conocido como el FMPR.

El FPMR era la estructura militar del PC, por lo tanto, el FPMR se subordinaba a la estrategia y tácticas definidas por el partido, de esta forma, siempre, el FPMR tuvo como objetivo debilitar a la dictadura de forma de lograr recuperar la democracia burguesa, y  no tenía como objetivo la toma del poder, ni la construcción del socialismo vía el enfrentamiento militar.

Por otro lado, en los '80 se desarrollaron dos procesos amplios de lucha, los más significativos, que fueron el año '83, debido a la crisis mundial económica de principios de los '80, que sumado a las medidas neoliberalizadoras de la junta militar y los chicago boy's pauperizaron enormemente a grandes capas de trabajadores del país, como ya dijimos, conculcando los derechos obtenidos en 80 años de lucha previos. Luego el año 1986, se desarrollan las mayores protestas populares nunca vistas, y es en ese contexto, en donde el FMPR realiza sus más espectaculares acciones, justo en un año en donde la lucha popular arrecia, a diferencia del MIR, el frente actúa en los mismos momentos en donde la lucha de masas es más aguda. En este contexto se da el fallido atentado a Pinochet. De este año surgen aquellas agrupaciones políticas que darán nacimeinto a la concertación, existe por otro lado una agrupación conocida como MDP, que agrupa a diferentes organizaciones políticas y de masas, la cual será deshecha por los operadores políticos del reformismo, para dar cabida a la salida pactada de la dictadura.

El fin de la dictadura es forzado por varios procesos. En primer lugar el amplio desarrollo de la lucha de clases, y el importante ascenso de la lucha de masas, en donde el protagonista es el pueblo trabajador, sumado al referente político militar que significa el FPMR y otras organizaciones armadas, ponen en riesgo la inversión extranjera, por tanto los intereses del capitalismo internacional o también conocido como imperialismo, principalmente representado en Estados Unidos. Entonces, el accionar de las masas movilizadas y en lucha, pone en riesgo la seguridad del capital, por tanto, la dictadura militar ya no da garantías suficientes al proceso de reproducción capitalista, de esta forma, el imperialismo y la propia burguesía local, presionan a los militares para pactar una salida a la dictadura que descomprima la tensión acumulada. Esta situación entronca perfectamente con los intereses reformistas, que solo buscan una salida democrática y no la profundización de la lucha por el derrocamiento de los patrones, de esta forma, y coherentemente con su política, una vez cerrado los acuerdos entre el imperialismo, la burguesía nacional y los sectores que "representan" a los trabajadores y el pueblo, el PC, su principal representante, desmoviliza a su fuerza militar, es decir al FPMR.

Esto produce un efecto en cadena. El FPMR se quiebra entre quienes quieren seguir la lucha, ya no solo para derrocar la dictadura sino que también para luchar por el poder para construir el socialismo, versus quienes acatan la línea reformista del PC. De ahí surge lo que sería conocido como Frente PC y el FPMR autónomo, conducido por José Miguel, Raúl Pelegrin, y Tamara, Cecilia Magni.

En este escenario es pactada la salida de la dictadura a través del plebiscito del '88. Dada que nuevamente la conducción hegemónica de los trabajadores y del pueblo y de sus organizaciones con más peso sigue siendo reformista, en oposición a la conducción revolucionaria, el pueblo se vuelca decididamente a conquistar la democracia a través del voto, abandonando rápidamente la lucha directa, violenta y revolucionaria. Es necesario destacar aquí, nuevamente la importancia de la conducción pequeñoburguesa, reformista y ciudadanista, que difunde permanentemente el apego a las instituciones y a la legalidad, por más ilegítimas que estas sean.

Y bueno, el gran triunfo del plebiscito del '88, inaugura la peor de las derrotas de la clase trabajadora de este país. Engañados, frente a un supuesto triunfo, abandonamos rápidamente la lucha, y nos creemos el cuento de la democracia. Por supuesto que, quedan algunos porfiados, pero son los menos, que quedan aislados, dispersos y atomizados. El pueblo en su conjunto acepta la salida democráctica como un triunfo propio, y legitima sin mayores problemas a los cuatro gobiernos de la concertación y al gobierno de la derecha finalmente.

Durante los 23 últimos años de "democracia", el robo descarado al bolsillo de los trbajadores fue profundizado por cada uno de los gobiernos, todos ellos representantes de la burguesía nacional y del imperialismo. Nunca se adoptó una medidad que beneficiara en el largo plazo a los trabajadores y al pueblo, el nivel de concentración de la riqueza en este país, no tienen parangón alguno en ningún otro país en la tierra. Es por eso que cuando los burgueses hablan de Chile en el extranjero, siempre dicen que los burgueses de otras tierras nos ven con admiración. Y tienen toda la razón, este es un paraíso para la superexplotación de la mano de obra, en donde hasta hace poco, nadie reclamaba nada  y todos aceptábamos las imposiciones arbitrarias que el capitalismo nos imponía.

Pero, como la historia es porfiada y la lucha de clases es implacable, el propio efecto de esta depredación, que es el destino inexorable del capitalismo nos ha despertado, y las fuerzas proletarias han comenzado a dar nuevamente la pelea, no por una teoría en especial ni por una ideología en particular. El proceso de lucha se desata, porque las condiciones concretas de vida comienzan a ser insufribles nuevamente, y la gente a pesar de vivir en el sopor consumista, comienza a liberarse de la dominación que la mantuvo dormida tantos años. Sin embargo, a pesar de que esta liberación inicial de la dominación es por necesidades concretas, es sumanente vital rescatar las lecciones de lucha, la historia de lucha de nuestro pueblo. Las experiencias de lucha pasadas son riquícimas y debemos aprender de ellas para no cometer los mismo errores, debemos rescatar lo bueno y desechar lo malo. Debemos teorizar nuestra práctica, porque al enemigo que enfrentamos es poderosísimo, y no solo es la burguesía local sino que es a su hermano grande el imperialismo a quien también hay que derrotar. Y ellos son muy inteligentes, nos dieron una enorme lección en 1973 y a lo largo de los años, no solo nos asesinaron, también nos convencieron de que su sistema es el mejor. Por lo tanto, no basta con luchar espontáneamente ni inmolarse en la primera pelea, necesitamos acumular nuevamente las fuerzas sociales, orgánicas, políticas y militares que nos llevarán al triunfo definitivo. Y cuanto antes mejor!

Preparado por Programa Piloto



[1]Comisión Política del MIR, Diciembre de 1973