El estallido que pilló de sorpresa tanto a Israel como a la OTAN, se produjo en coincidencia con la dramática victoria final del ejército leal de Siria en la liberación de la ciudad de Qusair, ocupada durante varios meses por fuerzas rebeldes que habían instalado allí su principal plaza fuerte para sostener la guerra civil en la región central de Siria.
En tanto, la propuesta de diálogo de paz entre el gobierno sirio y la oposición, para buscar una solución pacífica al conflicto, se ha ido debilitando cada vez más. Primero, el inicio de las conversaciones se había fijado en los últimos días de mayo, pero debió postergarse a junio, y ahora los representantes de los rebeldes declaran que no acudirán a ningún diálogo, a no ser que Europa y Estados Unidos comiencen a enviar armas de alto poder para fortalecer la rebelión. Si no les mandan armas, no irán a ninguna negociación de paz.
¿Se está convirtiendo la estrategia de Estados Unidos en un monstruo de Frankenstein fuera de control? En su odio al gobierno de Siria, ¿está la OTAN armando justamente a los que odian a Occidente? La ruina económica de occidente, ¿traerá además una guerra generalizada y muchísimo mayor?… Las señales y los nubarrones oscuros se acumulan en el cielo del futuro.






