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martes, 19 de febrero de 2013

Diez propuestas mínimas para garantizar la soberanía alimentaria y el buen vivir de la población (19/02/13)

Con miras a garantizar la soberanía alimentaria de la población colombiana, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo, ponen en consideración las siguientes diez propuestas:

1. Constitucionalización del derecho a la soberanía alimentaria y definición del derecho a la alimentación como un derecho fundamental, atendiendo a que el pueblo colombiano tiene el derecho a definir sus propias políticas y estrategias sustentables de producción, comercialización y consumo de alimentos para garantizar la alimentación de toda la población.

2. La erradicación del hambre y la desnutrición provocadas por la desigualdad y la pobreza se convertirán de inmediato en política prioritaria del Estado. Para tal efecto, se diseñará un Programa Especial de Hambre Cero que contará con recursos extraordinarios de presupuesto y de destinación específica en suma equivalente al uno por ciento del PIB, provenientes de la reducción del actual gasto en seguridad y defensa, y se fundamentará al menos en la definición de una canasta básica de alimentos, el estímulo de la producción hasta lograr el autoabastecimiento, la desconcentración y redistribución de la propiedad sobre la tierra y adjudicación gratuita a campesinos sin tierra, a trabajadores y proletarios agrícolas, a pobladores urbanos en condiciones de pobreza y en especial a mujeres.

3. Oferta suficiente, estable, salubre y ambientalmente sostenible de alimentos para el consumo de la población, dentro de un patrón productivo rural y agrario, cuya base sea la producción campesina de alimentos, individual, colectiva o asociativa, y las economías de comunidaders indígenas y afrodescendientes, sin perjuicio de otros sistemas de producción, siempre y cuando tengan los mismos propósitos.

Tal oferta de alimentos se fundamentará en un ordenamiento espacial y territorial que garantice las Zonas de Producción Campesina de Alimentos y las Zonas de Reserva Campesina, así como los territorios indígenas y afrodescendientes.

4. Garantía de acceso al consumo de alimentos por parte de la población, generando una oferta estable y duradera de alimentos acompañada de la garantía al acceso en forma permanente a su consumo, lo cual presume el mejoramiento de las condiciones de vida y de trabajo de la población. Se implantará una renta básica de ciudadanía, universal y sin condiciones, provista por el Estado.

5. Protección, estímulo y subsidio a la producción campesina de alimentos, así como a las economías de comunidades indígenas y afrodescendientes, considerando su alta productividad, las razones culturales, de sostenibilidad socioambiental, de salubridad y de justica territorial, así como la necesidad de acortar la cadena alimentaria y el número de intermediarios. La producción familiar y el procesamiento de alimentos en las Zonas de Producción Campesina de Alimentos y las Zonas de Reserva Campesina se destinarán en primera instancia al autoabastecimiento alimentario y nutricional de dichos territorios. Se diseñará y pondrá en marcha un Programa de Producción Campesina de Alimentos.

Las comunidades indígenas y afrodescendientes serán incorporadas al programa, previa concertación.

6. Encadenamientos productivos entre diversos modelos de producción de alimentos, garantizando una coexistencia basada en la generación de un equilibrio entre economía campesina, agroindustria y ganadería, que respete las condiciones agroecológicas y ecosistémicas de la tierra y el territorio.

Admite igualmente la conformación de encadenamientos productivos tendientes a un uso racional de la tierra y demás recursos para la agricultura.

7. Protecciones especiales a la producción y la comercialización de alimentos frente a las presiones de cambio en los usos de la tierra impuestas por las economías de extracción minero-energética, la construcción de represas, la producción de agrocombustibles y los megaproyectos de infraestructura.

8. Relacionamiento equitativo entre productores rurales y consumidores urbanos de alimentos a través del sistema de compras estatales, regionales y locales, de redes urbano-rurales que vinculen a productores y consumidores directos, libres de las redes de intermediación.

9. Provisión de infraestructura física para la producción, la comercialización y el acceso a los mercados, dotando medios de producción, tecnología, embalaje, vías de comunicación, transporte, centros de acopio y comercialización. Se diseñará y pondrá en marcha un programa especial de infraestructura para la producción de alimentos.

10. Participación democrática, social y popular en el diseño y puesta en marcha de políticas alimentarias y nutricionales, incluído el reconocimiento y el respeto por la autonomía de las comunidades campesinas, indígenas y afrodescendientes, así como el estímulo a las organizaciones campesinas en sus diferentes modalidades. Se creará el Consejo Nacional de Alimentación y Nutrición, con participación de estas comunidades y organizaciones.



Publicado en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=164040 el martes 10 de febrero del 2013.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Declaración Política Conjunta ELN / FARC-EP (27/09/2012)

DECLARACIÓN POLÍTICA

El Ejercito de Liberación Nacional (ELN) y Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP), inspirados en los más profundos sentimientos de hermandad, solidaridad y camaradería, con optimismo y elevada moral de combate, estrechados en un fuerte abrazo de esperanza en el cambio revolucionario, nos hemos reunido para analizar la situación política nacional e internacional, los problemas de la guerra y de la paz en Colombia y avanzar en el proceso de unidad que desde el año 2009 venimos forjando paso a paso, con el propósito de hacer converger ideas y acciones que permitan enfrentar junto al pueblo a la oligarquía y al imperialismo como elementos que imponen la explotación y la miseria en nuestra patria.

Indoblegable determinación nuestra, es continuar la búsqueda de una paz que para Colombia y el continente signifiquen el establecimiento de la verdadera democracia, la soberanía popular, la justicia social y la libertad.

Realizamos esta reunión, en momentos en que se desarrolla la más profunda crisis del sistema capitalista mundial, caracterizada por una desaforada carrera de guerras de invasión, saqueo y sobreexplotación de los recursos de la naturaleza, precarización de las condiciones de trabajo, que condenan al hambre y la muerte a millones de seres humanos en un planeta conducido por la voracidad del imperialismo, hacia el caos y la destrucción.

En nuestra patria las calamidades generadas por este sistema de inhumana sobre-explotación y exclusión de las pobrerías, ha escalado la desigualdad y profundizado la confrontación de clases en dimensiones nunca antes vistas, las cuales derivan directamente de la aplicación sostenida y desbocada de políticas neoliberales que favorecen a los grandes grupos financieros y grandes corporaciones transnacionales, en detrimento de las mayorías nacionales.

Dentro del panorama internacional de crisis sistémica del capital, que muestra sus rostros múltiples de debacle financiera, económica, ambiental, urbanística, energética, militar, política, institucional, moral y cultural, Colombia se configura como un país de economía reprimarizada y financiarizada.

A esa condición la han llevado los detentadores del poder, para permitir el saqueo que significa la extracción desaforada, el robo de sus recursos naturales y la especulación financiera. Millones de compatriotas han sido lanzados a la miseria y la guerra, impuesta por las élites para acallar la inconformidad de las mayorías frente a esta iniquidad.

El gobierno de Juan Manuel Santos fue instaurado para garantizar la continuidad de los planes de desposeción por despojo que sobre el pueblo colombiano impone el imperialismo. Una nueva especialidad del Capital acompañada de ordenamientos jurídicos y disposiciones militaristas de seguridad y defensa inmersas en la vieja Doctrina de la Seguridad Nacional y terrorismo de Estado, se afianza en nuestro país para blindar los “derechos” del capital, el bienestar de los ricos a costa de los trabajadores y del pueblo más humilde. Dentro de esa perspectiva se define la nueva etapa de despojo de tierras que hoy se disfraza con el falso nombre de restitución. En la práctica, a los millones de desplazados y víctimas de las sucesivas etapas de despojo violento auspiciadas por el Estado, se suman ahora nuevas legiones de campesinos, indígenas, y gente sencilla en general, a los que se les arrebatará o se les niega ya la tierra mediante procedimientos de engañosa legalidad, engrosándose aún más las cifras de pobreza y de indigencia que colocan a Colombia en el rango del tercer país más desigual del mundo.

Es este el sentido cruel de la seguridad inversionista y de la prosperidad que difunde el presidente Juan Manuel Santos, mientras se sigue encarcelando, asesinando y reprimiendo a sus opositores.

Frente a esta realidad no puede haber otro camino para los revolucionarios que la unidad y la lucha, la acción de masas en las calles, el levantamiento popular en el campo y las ciudades, retando la criminalización de la protesta y exigiendo al gobierno reales hechos de paz, que no pueden ser otra cosa que hechos de solución a los problemas sociales y políticos que padecen las mayorías por cuenta del terrorismo Estado de la casta gobernante cuyas tendencias más guerreristas han conducido los destinos del país durante la última década.

No es con demagogia y amenazas de represión y más guerra que se pondrá fin al conflicto. No es con más compra de material bélico ni entregando el país al pentágono que se alcanzará la paz; no es con planes guerreristas y de tierra arrasada, como el “Plan Patriota” o el “Espada de Honor” como se logrará la reconciliación de los colombianos. Mucho menos dando ultimátum a la insurgencia a partir de la idea vana de que la paz sería el producto de una quimérica victoria militar del régimen, que lleve de rodillas a la insurgencia, rendida y desmovilizada, ante ese adefesio llamado marco jurídico para la paz.

Nuestra voluntad de paz radica en el convencimiento de que el destino de Colombia no puede depender de los intereses ruines de la oligarquía. Los cambios políticos y sociales con la participación y decisión plenos del pueblo son una necesidad y un requerimiento inevitable. Por ello la unidad y la movilización del pueblo en favor de los cambios estructurales para, sobre la base de la justicia, construir la paz, son la verdadera llave de su conquista.

Con pasos firmes de unidad en el pensamiento y en la acción, fraternalmente,

COMANDO CENTRAL, ELN.

SECRETARIADO DEL ESTADO MAYOR CENTRAL, FARC-EP.

Montañas de Colombia, septiembre de 2012

Tomado de: http://www.cedema.org
Radio Popular Enrique Torres

lunes, 3 de septiembre de 2012

¿Quiénes están “nerviosas”, las FARC-EP o la oligarquía colombiana? (02/09/2012)

¿Quiénes están “nerviosas”, las FARC-EP o la oligarquía colombiana?

“Cuando nosotros damos un paso ya lo hemos analizado 5 o 6 veces. Nosotros no improvisamos nada, absolutamente nada. Paso que damos es paso que estamos seguros que vamos bien. Y si notamos que algo va a pasar, entonces volvemos a reconsiderarlo.” Manuel Marulanda Vélez

Pareciera ser que cuando se busca o se acepta la paz, dentro de una guerra, una de las partes en conflicto suele estar en una situación “nerviosa”. ¿Las FARC-EP están “nerviosas”? ¿La oligarquía colombiana está “nerviosa”? ¿Alguien está “nervioso”?

Surgen muchas preguntas al darse a conocer oficialmente, por parte del gobierno colombiano, los acercamientos entre el Gobierno y las FARC-EP. Por el momento no existe algún pronunciamiento oficial de las FARC-EP con respecto a esos acercamientos ni con respecto al supuesto documento “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera” difundido y dado a conocer por RCN Radio.

Pero en el caso de que así fuera, de que ya ha habido acercamientos o “encuentros exploratorios” entre el Gobierno y las FARC-EP y que se ha llegado a establecer un documento, entre las partes, representado en el “Acuerdo General para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera”, no deja de llamarnos la atención ciertos puntos que están presentes –en el documento– y otros que están ausentes, si del documento se tratara.

Ciertamente el documento surgido de los “encuentros exploratorios” adolece de elementos de extrañeza e ingenuidad, para ser sostenidos por una veterana guerrilla marxista-leninista y bolivariana, respecto a los puntos tratados y no tratados dentro de la agenda. Pero puede bien que aquello sea un primer paso, no el definitivo, y que el documento esté sujeto a cambios. Quien sabe.

Estamos hablando de una guerrilla experimentada y con una rica historia de lucha como son las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP).

Puntos que merecen ser tomados en cuenta o que merecen tomar más atención por parte de la guerrilla
“El Gobierno tiene un diseño para la política de paz, para arreglar dizque el país; nosotros tenemos un diseño para la política de paz. Somos dos partes enfrentadas, entonces pongamos en la mesa haber que sale de lo del gobierno y que sale de nosotros.” Manuel Marulanda Vélez

Los siguientes puntos están ordenados sin ningún orden de importancia.

Puntos ausentes

1.- Bases Militares de EEUU en suelo colombiano.

2.- Aportes “desinteresados” en lo financiero, militar e inteligencia aportados por EEUU al Estado de Colombia.

3.- Presos de la insurgencia extraditados a EEUU.

4.- Derogación de la ley “Justicia y paz”.

Puntos presentes a poder clarificar

1.- En el punto 5 (Titulado “Víctimas”), definir concepto “víctimas” y que pueda estar más especificado. Si bien se acostumbra a definir víctimas a los que sufren de violencia física o sicológica, o a los familiares que han perdido a un ser querido, los millones de desplazados de Colombia no pueden estar apartados de esta categoría.

2.- Clarificar el punto sobre “Cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo” dispuesto en el tercer punto de la agenda (Titulado: “Fin del Conflicto”).

3.- Clarificar el punto sobre “Dejación de armas. Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil –en lo económico, lo social y lo político–, de acuerdo a sus intereses.”, igualmente dispuesto en el tercer punto de la agenda.

4.- Mejor definición sobre las “organizaciones criminales y sus redes de apoyo”.

¿Quién no desearía la paz?

En medio de una guerra ¿quién no desearía la paz para el pueblo colombiano? Lamentablemente e históricamente la oligarquía colombiana nunca ha deseado la paz para los colombianos, siempre ha buscado doblegar a fuego y sangre las voces de cambio en beneficio del pueblo.

Están tan infectadas las instituciones de Poder en Colombia que cambiarlas involucraría necesariamente hacer una cirugía mayor. El dinero del narcotráfico y las vínculos con el paramilitarismo y el narcotráfico están enquistados en los poderes del Estado que ni llegan ya a sorprender.

Y, para colmo, esa oligarquía colombiana, están ingeniosamente respaldados por el gobierno de EEUU, que más parece un “dueño de fundo” salvaguardando sus “intereses” para poder satisfacer la demanda por drogas en su territorio. ¿Cómo no podría haber buenas relaciones entre el país mayor consumidor de drogas en el mundo con el mayor productor de cocaína en el mundo?

Desconfianza y pesimismo frente a los “encuentros exploratorios”

La historia de traición de la oligarquía colombiana debe ser bien conocida por las guerrillas colombianas. Hechos como la amnistía de Gustavo Rojas Pinilla o el genocidio de la Unión Patriótica deberían volver a la memoria con respecto a la entrega de armas y entrar al escenario político desde la lógica burgués.

No nos extrañaría que frente a los últimos avances en el terreno militar de las FARC-EP, el gobierno colombiano haya tenido la disposición hipócrita de querer buscar llegar a algún “acuerdo” con la guerrilla.

Es que… ¡¡¡Qué más quisiera la oligarquía colombiana junto a sus patrones de EEUU ver a las FARC-EP o al ELN desarmadas e incorporadas a la “vida civil”!!! ¡¡¡Que maravilla para EEUU tener una Colombia sin guerrilla, para poder agredir sin dificultad a la hermana República Bolivariana de Venezuela!!!

El juramento de las FARC-EP debe ser seguido al pie de la letra hasta el fin. Los intereses particulares que pudieran haber no pueden ser antepuestos de ninguna manera frente a la memoria de los caídos en casi medio siglo de lucha revolucionaria en Colombia. ¿Es que acaso se vio al FSLN en Nicaragua buscar “encuentros exploratorios” con la dictadura de Anastasio Somoza? ¿Es que acaso se vio al Movimiento 26 de Julio en Cuba buscar “encuentros exploratorios” con la dictadura de Fulgencio Batista?

Los acercamientos de las guerrillas con la oligarquía colombiana no hacen más que retroceder los avances en la lucha revolucionaria por la toma del Poder.

Los muertos en combate, los torturados, los desaparecidos, los asesinados, los amenazados de muerte, los encarcelados –luchadores todos por una nueva Colombia–, su esfuerzo de lucha no puede ser mancillada.

Si hemos jurado vencer, pues entonces venzamos. Pero la memoria de los compañeros que dieron su vida por una nueva Colombia no debiera ser pisoteada.

Tomado de: stolpkin.net
Radio Popular Enrique Torres