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sábado, 1 de marzo de 2014

Documento 40 años: Parte III - ¿Que significó el golpe de estado del 11 de septiembre de 1973?


Tercera Parte: ¿Que significó el golpe de estado?
El golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973 tiene una variedad de significados según como se aborde. Tiene una significación histórica, tiene una significación política, tiene una significación en cuanto al rol del Estado en la lucha de clases, también tiene una significación en torno al papel de la ideología, tiene enormes significados en relación con los aspectos de estrategia y táctica del proyecto revolucionario; de iniciativa política y militar, etc. Seguramente es posible encontrar más elementos, más conclusiones según vamos profundizando nuestra mirada en relación a ese proceso histórico. A continuación esbozaremos aquellos elementos que nos parecen principales.
Desde el punto de vista histórico marca el fin del Estado de Bienestar, en un país que jamás llegó a tener dicha condición respecto del modelo Europeo, pero que sin embargo al que la izquierda chilena socialdemócrata y reformista tuvo siempre como panacea e ideal a alcanzar. Sin embargo, el curso implacable de la historia, es decir, el curso de la lucha de clases, colocó ya no como dinamizador económico a dicha estrategia de desarrollo, sino que la transformó en su opuesto dialéctico, por lo tanto pasó a ser un obstáculo para la sobrevivencia del capitalismo, y comenzó a ser destruido o desarticulado según la magnitud de las fuerzas que se oponían a dicho proceso. Chile es el primer país en el mundo en donde se gestan las condiciones que le permitirían a la Burguesía local, con el interesadísimo auspicio del imperialismo en retrotraer a la sociedad a inicios del siglo XX, imponiendo por la fuerza un ajuste relevante al sistema económico y político que permitiera garantizar la libertad de emprendimiento sin las molestas trabas de los derechos y beneficios sociales, conquistados a través de 80 años de lucha y acumulación de fuerzas, que caracterizaban al Estado de Bienestar chilensis.
La significación política es todavía más importante, puesto que en nuestro “911”, al igual que en el estadounidense, observamos cómo fueron derribadas las paradigmáticas torres gemelas del reformismo y de la “vía chilena al socialismo”, a través del bombardeo decidido de la burguesía y el imperialismo, utilizando los contundentes métodos de la lucha de clases. Es decir, el enfrentamiento de clases debe ser asumido como un proceso de lucha explícita por el poder, con todos los medios a disposición de la vanguardia de los trabajadores, utilizando la violencia de clase cuando y donde sea necesario en función de los objetivos táctico/estratégicos. 
Tanto Trotsky como Robespierre coinciden en una conclusión que es atingente y oportuna cuando consideramos las consecuencias de no desarrollar una revolución como corresponde, o hacerla “a medias”, y este último lo dijo hace más de 250 años:
Quien hace una revolución a medias, lo único que hace es cavar su propia tumba”
Maximilien de Robespierre
A una revolución incompleta le sigue una contrarrevolución completa”
León Trotsky
Adicionalmente podemos concluir, en la perspectiva revolucionaria, que el hecho de no haber podido arrebatar la conducción de las más amplias masas, de las garras del reformismo obrero y pequeño burgués fue un factor clave en la derrota posterior. 
Por tanto, un movimiento revolucionario, que se plantee la lucha más decidida por el poder en un escenario favorable de la lucha de clases, debe siempre considerar que sin lograr la conducción de una porción significativa de las más amplias masas, esto es, derrotando ideológicamente a la burguesía en el frente estratégico más importante, que es el frente de guerra que se encuentra en el centro de nuestro “territorio”, en nuestra propia clase, jamás podrá tomar la iniciativa para luchar por el poder y siempre estaremos respondiendo reactivamente, apostando a la suerte de que uno u otro pequeño burgués destacado se pase al bando de los revolucionarios para hacernos la pega. Sin embargo, eso es dejar el destino de miles de vidas al buen arbitrio de la suerte, y lo que es peor, de la pusilánime iniciativa pequeñoburguesa, y no como debe ser, que es conseguir conscientemente la conducción de las masas a través de un proceso de guerra pensado y concebido desde la ciencia proletaria e histórica. Y ojo que cuando hablamos de guerra o enfrentamiento ideológico, significamos con esto nada distinto ni distinguible de la guerra y el enfrentamiento material y concreto.
El Estado, en general, desde la concepción materialista de la historia, es un órgano especial de opresión de una clase sobre la otra, en particular, durante la época del capitalismo, este órgano sirve a la clase dominante, es decir a la burguesía, en oposición al resto de las clases de la sociedad, pero particularmente en contra de su opuesto dialéctico, el proletariado. Durante el periodo 70-73, la unidad popular controlaba únicamente el aparato del gobierno, es decir, el ejecutivo, donde el presidente elegido en votación popular fue Salvador Allende. Sin embargo, el resto del aparato del Estado (Poder Judicial, Parlamento, FF.AA.), estuvo controlado siempre por los sectores tradicionales que habían estado allí, que es por lo tanto la burguesía y la pequeño burguesía. Por tanto, el poder real, estaba solo parcialmente en manos de la UP. Adicionalmente, si observamos el actuar del gobierno en relación con los sectores populares que lo apoyaban, ya tempranamente, en el periodo de la unidad popular se observan cruentas represiones a trabajadores y pobladores, represiones que terminan en muertos incluso o en humillaciones de parte del Estado hacia los trabajadores que debía representar. Y este proceso se agudiza a medida que el proletariado y los sectores populares va asumiendo su rol histórico y van tomando iniciativa, mientras más iniciativa se desarrolla en el campo popular mayor es la represión y el descontrol del gobierno, expresado en la pelea interburguesa derecha/DC/UP, respecto si permitir el avance de los “rotos” o reprimirlos, de “restaurar el orden y la paz social”, de “exigir el cumplimiento del Estado de derecho”, etc. Es decir, la burguesía resiente la pérdida de control sobre la situación social y sobre una parte del Estado, y reacciona virulentamente para restaurar el “orden natural de las cosas”; y en este proceso restaurador el Estado como cuerpo e instrumento de opresión, muestra toda su esencia y naturaleza finalmente a través del proceso de control de armas, con allanamientos y muertes, y en su ejercicio cúspide a través del mismo golpe de Estado y la feroz represión posterior; para que hablar de la transformación social, económica y política a la cual seríamos sometidos.
Aquiles Torres 

miércoles, 19 de febrero de 2014

Juventud Guevarista Chile - Análisis de coyuntura y lineas políticas

Resultados generales de las elecciones pasadas y sus proyecciones inmediatas
Para efectos de desarrollar un análisis de coyuntura, comenzamos refiriéndonos a la coyuntura electoral. Desde una perspectiva general, observamos que aumentó la votación por Bachelet en la segunda vuelta, y que bajaron en aproximadamente un millón los votantes. Creemos que algunos votos de Parisi pasaron a Mathei -pese a las insinuaciones del candidato hacia Bachelet, lo que manifiesta el carácter líquido de su base electoral- y que una parte importante de nuevos votos hacia Bachelet provinieron de MEO. Pero la mayor parte del electorado de MEO en la primera vuelta, en la segunda no votó. Constatamos el comportamiento de una fuerza “independiente” en relación con la Concertación, traducido en cierta lealtad del electorado que obedece las indicaciones que bajan de la dirección del PRO. Si bien es una fuerza significativa en términos electorales, de todas formas desde el punto de vista de la influencia real dentro del movimiento de masas, el PRO no representa ni expresa una tendencia relevante.
            Por otro lado, vemos que un porcentaje no menor de votantes expresaron la consigna de Asamblea Constituyente (AC) en su papeleta, alrededor del 10% de los votantes. Este porcentaje -aunque no con total certeza de su procedencia- podemos reconocerlo como un voto que viene desde el movimiento de masas activo políticamente. Respecto a esto, señalamos con que poseemos plena convicción de que la táctica de la AC más que profundizar transformaciones o sentar “bases democratizadoras” en la sociedad, viene a constituirse como una salida conciliadora y desmovilizadora, y que será un instrumento en manos de algunos sectores burgueses para perfeccionar y legitimar de forma sofisticada la dominación en la súper-estructura política. El sector que más apoyó la política de la AC, fueron los sectores medios movilizados (pequeña burguesía), sin embargo parte importante de los sectores políticamente más activos han comprendido el retroceso que puede significar la AC en momentos donde las correlación de fuerzas para el campo popular es completamente adversa.
            A pesar de las cifras de abstención de cerca de un 50%, el triunfo de Bachelet –de todas formas- se sostiene sobre una amplia base social. Parte importante de nuestra sociedad se inclinó hacia las promesas de cambios y de reformas de Bachelet y la Nueva Mayoría. No obstante, pese a la base social amplia del próximo gobierno, creemos que en perspectiva podría -de alguna forma- afectar el “factor decepción” a un gobierno que no tiene la voluntad política de dar soluciones reales y profundas a las demandas sociales y políticas.  En un primer nivel, este efecto, podría golpear a Bachelet, en un segundo nivel hacia el poder ejecutivo -Nueva Mayoría- y en un tercer nivel hacia los administradores del poder, los representantes políticos del bloque dominante y algunos elementos del sistema político profundizamos los problemas de representatividad y legitimidad del régimen burgués.
Como ya indicamos, pensamos que es probable que ocurra una decepción importante por parte de amplios sectores que concurrieron a las urnas por cambios políticos profundos. Sin embargo, y pese a que efectivamente habrán cambios importantes en materias tributarias, de educación y previsión, en la práctica, debido a los compromisos de la Nueva Mayoría con los grandes grupos económicos, las reformas no alcanzarán los niveles necesarios de profundidad como para poder satisfacer realmente las necesidades y las demandas sociales, especialmente de los sectores movilizados.
Podemos proyectar un efecto boomerang, en el sentido de que el efecto producido por la ilusión popular de trasformaciones profundas, se devolverá de forma inversamente proporcional, de manera tal que la desilusión popular puede tener un resultado nefasto en la capacidad hegemónica en los administradores del capitalismo en Chile. Sin embargo, lo anterior es solo una posibilidad, porque si el ejecutivo y el bloque en el poder en su conjunto logran cooptar parte importante del movimiento de masas, el efecto boomerang no ocurrirá, y el bloque en el poder podrá recuperar parte del terreno perdido los últimos años de movilización y lucha de clases. Depende de los revolucionarios en particular, y los sectores clasistas en general -al interior del movimiento de masas- profundizar las fisuras del bloque dominante en la perspectiva de provocar profundas rupturas entre los sectores dominados y los sectores dominantes. En ese plano, nuestra política debe pasar por evidenciar los compromisos políticos con los grandes grupos económicos de la Nueva Mayoría y desvelar la falta de voluntad real de impulsar cambios dentro del régimen político de la burguesía.
Debemos impulsar la lucha por las demandas de clase, por medio de la presión en las calles, desde la movilización activa y radical de las masas, como lo vienen realizando los trabajadores durante el último año (portuarios, forestales, retails, recolectores de basura, etc.) y como también lo hizo el movimiento estudiantil el 2011. Sin masas movilizadas, no hay trasformaciones posibles. Debemos poner nuestros esfuerzos, ante cualquier debilidad de la Nueva Mayoría, en abrir un nuevo ciclo de movilización que favorezca la polarización de clase y que a su vez permitirá el desarrollo y la acumulación de fuerza social revolucionaria.
            Para todos los sectores que nos venimos movilizando los últimos años (especialmente para quienes nos ubicamos en la izquierda revolucionaria), toda tendencia que, de uno u otro modo, contribuya a profundizar la incapacidad de mantener la hegemonía del bloque en el poder sobre el campo popular, es favorable para la acumulación de fuerzas. Mientras la Concertación-PC (Nueva Mayoría) no recupere la capacidad hegemónica, los revolucionarios contaremos con condiciones favorables parar acumular fuerzas entre los sectores más avanzados de nuestra clase. Especialmente entre aquellos sectores que se plantean críticos a la Concertación y la Nueva Mayoría desde la izquierda. Bajo las actuales condiciones de desgaste del régimen político, y un bloque en el poder ya corroído después de casi 25 años de dominación ininterrumpida (además de las peleas fratricidas dentro de la derecha y la Concertación), y –lo más importante de todo- un movimiento de masas en permanente estado de movilizado (con los flujos y reflujos correspondientes), las posibilidades de recuperar la hegemonía sobre todos los sectores subalternos se encuentra prácticamente descartada. Lo que más le queda al bloque dominante, mediante el liderazgo populista de Bachelet, es generar nuevos caudillos sociales que distraigan a parte importante de la sociedad civil, respecto a sus demandas y necesidades.
¿Qué significan realmente los altos niveles de abstención electoral?
            Existe un sector político dentro de la izquierda revolucionaria, y también sectores posmodernos, quienes interpretan la abstención como un “rechazo del pueblo al sistema en su conjunto”, nosotros pensamos que eso es una vulgar ilusión.
Pensamos que la poca participación electoral se debe a un profundo problema de desafección política, el que en el plano de las elecciones se expresa en la desafección electoral. Esto quiere decir que el problema es mucho más profundo y complejo que la simple falta de participación electoral, en esencia es el descredito de la política en general (provenga desde donde provenga). Además, el factor desafección va acompañado por la metástasis producida por el capitalismo, despolitizando primero a la clase explotada, dejándola a su suerte, mientras se privilegia el mantenimiento de los intereses de las clases dominantes, lo que produce apatía y desinterés por parte del pueblo. Junto con lo anterior, también debemos reconocer, que desde el campo revolucionario, en décadas de lucha tampoco hemos sido capaces de dar una solución efectiva a los problemas de nuestra clase, ni siquiera de proyecta una orientación a largo plazo que ayuda al mantenimiento de la politización de las clases explotadas. La “política” se ha ido desnaturalizando gradualmente, desligándose de los otros aspectos de la cotidianidad, para dejar que las problemáticas sean resueltas por la individualidad y la “tecnocracia”. En síntesis, los amplios sectores que no votaron en las elecciones pasadas, no lo hicieron fundamentalmente por su rechazo general a la política en general, y en ningún caso porque rechacen al sistema capitalista en particular, o al régimen político burgués. Muy por el contrario, todos los sectores despolitizados son ampliamente favorables al mantenimiento del status quo  de la dominación capitalista. Un parte muy pequeña y marginal no participó del juego electoral debido a su rechazo al modelo democrático.
            Como contraparte, observamos que las “candidaturas alternativas” (Miranda, Claude, Sfeir), y también en cierta medida Bachelet, han logrado captar parte importante del movimiento de masas (cerca de 400.000 votos y sin fin de militantes de base y dirigentes sociales). Aquellos demuestran que las campañas anti-electorales tiene un débil efecto en el campo popular. En efecto, hoy día la masa movilizada del país está votando, especialmente por candidaturas alternativas. ¿De otra forma, de dónde podrían haber provenido los cerca de medio millón de  votos de Miranda, Sfeir y Claude?
            La anterior constatación nos sirve (y creemos que esto es lo que merece mayor atención para efectos del análisis) para identificar el potencial de crecimiento político. Afirmamos, de hecho, que el potencial de crecimiento no está ubicado principalmente en las cinco millones de personas que se encuentran subsumidas en ladesafección política. Más bien, hoy en día, está en las 400.000 personas que votaron por las alternativas “anti-neoliberales”; aquel es el sector de avanzada (con todas las debilidades que corresponden y con la fuerte tendencia hacia el reformismo que ya conocemos) del movimiento de masas. Creemos que lo más adecuado es apuntar a ese sector de avanzada, empujando las –tibias- posiciones anti-neoliberales hacia directamente anti-capitalistas  y socialista, superando –al mismo tiempo- la lucha por la “democratización” desde –obviamente- una perspectiva revolucionaria. Bajo ningún ángulo esto quiere decir que debamos rebajar nuestra política hacia posiciones reformistas (de hecho muchos moderan su estética sus nombres y sus consignas con esa perspectiva rastrera y oportunista), muy por el contrario, lo que debemos hacer es precisamente disputar, desde la izquierda revolucionaria, la hegemonía de los sectores movilizados-votantes al reformismo.
Esto no quiere decir que no intentemos llevar acabo la politización de las masas desmovilizadas. Sin duda esta tarea debe estar también presente en nuestro quehacer político, sin embargo el proceso de acumulación política -fuerza social revolucionaria- debe estar fundamentalmente ubicada en los sectores más avanzados del movimiento de masas.
            Los votantes movilizados deben ir fogueándose en la lucha misma, y debemos ir demostrándoles que las candidaturas presidenciales “alternativas” no tienen proyección de mediano y largo plazo, y que se equivocan tanto en aspectos estratégicos como tácticos. Por una parte apuntamos a los sectores, quienes posiblemente en un porcentaje importante se encuentran defraudados de las “aventuras electorales”, desmoralizados, desencantados o derechamente descontentos con las organizaciones que impulsaron esta alternativa. Y por otra parte, a la base social y electoral que tiene un pensamiento político más desarrollado pero que probablemente en muchos de los casos no está embaucada en ninguna actividad política concreta y constante.
            Después de los últimos resultados electorales podemos afirmar que la acumulación de fuerzas no está pasando por la participación electoral dentro de los márgenes de la democracia burguesa. Sin embargo, nuestra posición no es una apuesta de principios, no rechazamos las elecciones en cuanto tal, sino porque en el actual periodo de lucha de clases, caracterizado por la desafección política y electoral de las masas, por el descredito del régimen político, y por el estado avanzado de los sectores más conscientes del movimiento de masas, el camino hoy se ubica en la agudización de las contradicciones entre los sectores movilizado y sus demandas, dentro de un contexto institucional donde es imposible resolver las necesidades de nuestra clase dentro de los márgenes de la democracia burguesa. Debemos buscar el desarrollo de la conciencia de clase, y en ese plano, el desarrollo de la conciencia de clase de manera más aguda y radical se está dando objetivamente fuera de los márgenes de la institucionalidad de la clase dominante, por medio del desarrollo de la lucha reivindicativa.
            En relación con esta cuestión, existe una interrogante fundamental que nos debemos plantear: ¿cuál es la forma principal como estamos educando al movimiento de masas al largo plazo?
Debemos proponernos educar al movimiento de masas en la confrontación, la combatividad y la lucha con independencia de clase. Debemos entender que durante todo este período de recomposición y rearticulación del movimiento obrero y popular, nos estamos nutriendo de experiencias de lucha que irán poco a poco dotando de contenido y tiñendo moral y actitudinalmente al movimiento de masas que será protagonista de las luchas del mediano y largo plazo. Hay que entender, en este sentido, que la conquista del socialismo no pasa solo por los días previos a la toma del poder en un período revolucionario, sino que es una tarea histórica en constante movimiento y tenemos que asumirla como tal, y desde ya. Hoy día se está gestando, al calor de la movilización, una nueva generación de luchadores que viene a sumarse a las filas de quienes formaron parte del lento y dificultoso rearme popular durante la década de los 90′, de quienes lucharon en las jornadas de protesta contra la dictadura pinochetista en los 80′, e incluso de quienes estuvieron en la trinchera de los trabajadores y el pueblo anteriormente al golpe de Estado. La educación en lucha del movimiento obrero y popular, en una perspectiva histórica, se debe desarrollar fuera y contra la institucionalidad de la clase dominante.
Algunas proyecciones políticas
            En primer lugar debemos tener en cuenta que apenas asuma el mando Bachelet se dará impulso a la reforma educacional, la reforma al sistema de AFP y la reforma tributaria. Por lo tanto, es de esperarse que los proyectos de ley presentados por el ejecutivo a inicio del mandato tengan, en principio, un efecto desconcertante o letárgico sobre la movilización de masas (salvo en el movimiento estudiantil), puesto que una gran parte de la misma no se encuentra en posiciones rupturistas -aunque por cierto no podemos hacer generalizable esta observación-, y no estará dispuesta de buenas a primeras a enfrentar al nuevo gobierno y desligarse de su programa, como sí lo estaba -en mayor medida- durante el mandato de Piñera.
            En este contexto no podemos perder de vista que la izquierda revolucionaria, posee un peso significativamente menor en términos cuantitativos y cualitativos en relación con el reformismo y la socialdemocracia, y habrá que echar mano de tremendos esfuerzos políticos y organizativos para agitar y promover aires de movilización. De todas maneras, dicho escenario debiera presentar un conjunto de condiciones aptas para el desarrollo de la unidad y la cohesión de la franja revolucionaria, al generarse un distanciamiento más claro y categórico con todas las variantes de reformismo. Creemos, en fin, que este efecto de desconcierto o confusión va a ir tendiendo a desaparecer, y que volverán a estallar movilizaciones populares con mayor fuerza y mayor intensidad.
            Sostenemos que los grandes victoriosos de toda esta coyuntura es el Partido Comunista, pues por un lado duplicaron su presencia parlamentaria, y por otro actualmente controlan el movimiento de masas, salvo el movimiento estudiantil donde han retrocedido. Manejan la CUT, el Colegio de Profesores, la mayor parte del movimiento de trabajadores del cobre, etc.
            El Partido Comunista, bajo su línea política casi completamente ubicada en el reformismo pequeñoburgués, con insinuaciones de giro más o menos moderado hacia la socialdemocracia, presenta en el corto y mediano plazo perspectivas de crecimiento, inserción, extensión y fortalecimiento al interior de la movilización de masas. Esta observación choca y se contradice con el planteamiento que insistentemente vienen sosteniendo algunos compañeros, de que el PC hoy, al anclarse más firme y directamente que antes en los poderes del Estado, se habría separado y alejado de las masas -obreras y populares, en general-, perdiendo casi enteramente su inserción, influencia y capacidad de conducción política. Equivocan un punto cardinal en el análisis, lo ubican mal en este periodo y también históricamente, pues siempre han tenido PC y PS una base social firme, pese a todos sus años de historia, períodos de gran algidez y conflicto, siguen teniéndola. No hay que confundir entre sus orientaciones políticas, sus lineamientos y su programa, con su estructura. El PC sigue tan o más fuerte que antes, pese a su giro hacia el centro político.
            Por otro lado, en los sectores tercerizados de la producción, encontramos presencia libertaria y trotskista. Un ejemplo claro, y el más actual, es la huelga de Correos Chile -aunque si bien esto es así, lo es de manera incipiente y todavía las grandes dirigencias la conservan el PS y la DC-. Sin embargo, el Colegio de Profesores, la CUT, la CONFUSAM, la ANEF, están en manos de la Nueva Mayoría. Dichos sindicatos podrán abrir ciertas coyunturas de movilización, pero en una relación de respaldo al gobierno. Nuestras posibilidades de influir ahí son marginales.
            Pero no así dentro del movimiento estudiantil, que se caracteriza por poseer una mayor autonomía política (frente al bloque en el poder), allí existen mejores condiciones para insertarnos e influir con nuestra política. También tenemos posibilidades en los movimientos sindicales más activos, que son precisamente los que no están tan ligados a la Nueva Mayoría. Y más aún en el movimiento de masas de los pobladores de regiones. El movimiento mapuche, por otro lado, tiene todavía una mayor independencia política, pero se hace altamente complicado penetrar e intervenir.
            Por mucho que así se pinte, este gobierno no va a ser desde ningún punto de vista progresista. De acuerdo con el carácter de las políticas que impulsará será preponderantemente socialdemócrata de centro, aunque con tensiones en su interior entre posiciones de inclinación más conservadora y otras de inclinación más progresista, o liberales. De los partidos políticos que componen este pacto, la mayor fuerza todavía está en la Democracia Cristiana, a pesar de que socialmente sus políticas se encuentren relativamente deslegitimadas -obteniendo Orrego en las primarias concertacionistas un 9%, por debajo de Michel Bachelet que obtuvo un 73% y Andrés Velasco con un 13%-.
            Decimos que el reformismo, en el contexto del gobierno de Bachelet, va a presentar a los revolucionarios ciertas oportunidades de unidad. Por una parte, divisamos la perspectiva de una unidad social, que se puede desarrollar por ejemplo dentro del Todos Somos Asamblea con mucho potencial de movilización.
            Nosotros creemos, sin desmedro de la relevancia relativa que poseen todos los niveles de unidad, que actualmente lo fundamental está puesto en la discusión estratégica, y de allí se deriva lo táctico. Vemos con buenos ojos que, en todo caso, está la voluntad de hablarlo, y nos jugamos por que la discusión programática y estratégica tiene que ser en serio, con intenciones de profundizar y mejorar, y sin abandonarla desviando inoportunamente la atención hacia el “tareismo”.
            En torno a la discusión estratégica, pensamos que no es posible dotar al movimiento de masas de características revolucionarias, y no es prudente pretender que así sea por completo. El movimiento popular es, necesariamente, heterogéneo, y no es posible que la fuerza social revolucionaria sea todo el movimiento popular. El carácter y el papel de la fuerza social revolucionaria dentro del movimiento popular es de vanguardia. Aquí se concentran los elementos de avanzada, de mayor convicción, disposición de combate y conciencia. La fuerza social revolucionaria es la expresión más alta de conciencia al interior del movimiento de masas; éste último es más amplio y lo constituyen las mayorías populares dispuestas a luchar.
            Al respecto, creemos precisamente que lo fundamental está en la construcción de fuerza social revolucionaria, enfrentada a los enemigos de clase, educada en el empleo de la violencia política de masas, en lucha reivindicativa y al mismo tiempo por la destrucción del Estado burgués y la conquista del Socialismo como norte programático, y como fuerza de avanzada al interior del movimiento de masas, expresión de los mayores niveles de conciencia de clase que acaudilla al movimiento obrero y popular -aunque esta observación no es excluyente de otros elementos estratégicos de relevancia-.
            Mediante este punto hacemos énfasis en que, cuando hablamos del desarrollo de la conciencia de clase del pueblo en su conjunto, en realidad entendemos que este proceso no será homogéneo, y que existe naturalmente una asimetría -y así el legado histórico de luchas por el socialismo y el comunismo en nuestro continente y el mundo lo demuestran- entre los sectores más avanzados de la clase trabajadora y el pueblo y los más retrasados.

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martes, 2 de abril de 2013

Marcelo Cornejo Vilches publica nuevo libro: "Lecturas de El Capital": Agradecimientos, Prólogo y Presentación (02/04/2013)


LECTURAS DE EL CAPITAL
PARA LA JUVENTUD PROLETARIA Y REVOLUCIONARIA
MENCIONES Y AGRADECIMIENTOS

Este trabajo es un eslabón más de una larga y contínua cadena de producción teórica, intelectual y político-ideológica.

Si los seres humanos somos hijos de las circunstancias, debo mencionar a las personas que acompañaron este nuevo trabajo como protagonistas que plasmaron sus reflexiones aquí, en este libro.

Mis estudiantes de los colegios y liceos Ignacio Carrera Pinto, LTP Malloco, Carpe Diem de Curacaví, Andino Antuquelen de El Manzano, Liceo Madre Vicencia, Colegio Darío Salas, Colegio Nueva Aurora de Chile.

A los colectivos Darío Rebelde, Centro Cultural Alerce de la Bandera, Preuniversitario Popular Oscar Fuentes, al colectivo El Escalón, las Aces, al Cordón de Estudiantes Revolucionarios, al Colectivo Poder Popular Santiago y de Concepción, a la Radio Popular Enrique Torres, a la JPR3 de todo Chile, al colectivo Lumpen Crew, a los compañeros de la UNE de Temuco, a compañeros del colectivo PTR e Izquierda Comunista, a compañeras y compañeros de la CAM, a queridos y admirados compañeros y compañeras que pertenecieron al MIR y el FPMR, a compañeros y compañeras de diversos colectivos anarquistas, a los compañeros y compañeras de los sindicatos de subcontratistas del cobre en El Teniente, a los y las compañero/as portuarios y temporeros del Valle del Aconcagua, a los pobladores, mineros, hombres y mujeres que lucharon tan decididamente en Freirina, a los trabajadores sindicalizados del retail de Temuco, lo mismo que al colectivo por el poder pupular de Temuco. Al mismo tiempo debo mencionar a las miles de personas que, desde su anonimato, leen, propagan y estudian mis trabajos a lo largo y ancho de Chile y el mundo. A todos ellos está dedicado este Libro.

Cabe mencionar también algunas individualidades de gravitante presencia en mi vida. Al maestro Guillermo Rodriguez Morales, viejo roble y faro de combatividad, consecuencia y continuidad revolucionaria. Al sereno, leal y firme revolucionario Felipe Fiodorov, a un viejo compañero de infancia con el que nos hemos reecontrado muy gratamente, el Rodrigo de radio Popular Enrique Torres, a mi amiga de energías místicas Alejandria Parra (hojitas), a mi princesa Elena S. Kursova Bakunina, al incansable e inquieto “Caballo” Lucas y la noble juventud combativa aglutinada tenazmente por él en el Smolny, a ese noble y leal negro -el Okra-, a mis amadas hijas, Martinita Ignacia y Jazmincita, a mis hermanos de la vieja guardia que tanto sufrieron conmigo en medio de encarnizados combates y feroces y casi aniquiladoras tempestades, el Pato Tapia y el Leo Fuentes. A los que fueron mis estudiantes desde básica pasando por la media y que hoy se alzan como mis más leales y férreos amigos, el Andy Ferrer (a mi juicio, hoy convertido en un “Portavoz” en formación de la juventud proletaria nacional y latinoamericana), el Martín (un fiel lonko y waichafe de tomo y lomo) el Adan, la Cata, la Celeste, mi entrañable y querido flaco Keny, y el corchito. Como no mencionar también a mi primo, mi destacadísimo amigo protagonista de mil y una travesía en los procesos de cobertura periodística que se dan desde el campo popular en contra de la dominación, Andrés Figueroa Cornejo. En el mismo sentido, no puedo dejar de mencionar al Tillo y el patito de la UNE en la UFRO, excelentes, queridos y leales compañeros pese a las importantes diferencias políticas que tenemos.

No puedo dejar de mencionar también a la compañera Mery Rivera y Margarita (madre del Caballo) ambas de Radio Popular Enrique Torres, así como a Luís Hernández noble estudiante proletario de la Usach, y Laurita Kiur Duclos junto con Moriach Rude Rodo, ambas extraordinarias y combativas jóvenes proletarias.

PRÓLOGO

Es otoño, un nuevo otoño. En una plaza de las afueras de Santiago escucho aquel himno tan propio de aquellos innumerables protagonistas de la guerra civil española “Negras tormentas agitan los aires / nubes oscuras nos impiden ver…”

Cuando escucho este hermoso himno, no puedo más que emocionarme. Si son 100 veces las oportunidades de escucharla, son mil emociones, pensamientos y preguntas que surgen. Inquietudes nacidas de la práctica, análisis nacidos de la lucha político-ideológica.

De este modo, el presente libro, está destinado como arma de estudio, de lucha y de organización, como parte de una inquietud de largo aliento: la caracterización del capitalismo Latinoamericano en general y chileno en particular, asi como sus fundamentales tendencias, contradicciones y fuerzas histórica engendradas por él mismo y que pugnan por una revolución socialista de carácter anticapitalista. Está destinado a la juventud proletaria, la esperanza, “la semilla que sembráramos en la conciencia digna de miles y miles…” de la que habló el presidente Allende aquel martes 11, y “todas las fuerzas de la historia” de la que nos habla aún Miguel Enríquez Espinoza desde aquel 17 de julio de 1973.

El trabajo nace marcado por un contexto de controversias agudas, confusiones, desaciertos y debilidades estratégicas de lo que es llamado, “campo popular”, “izquierda” o mejor dicho, “las izquierdas” y fuerzas autodefinidas como “anti capitalistas, populares y revolucionarias”.
Es un esfuerzo preñado de sacrificio destinado a echar bases y raíces profundas de un marxismo revolucionario, bolchevique, leninista, adscrito e inscrito en la necesidad de forjar una praxis dialéctica con el único método posible, el materialismo dialéctico.

Como es mi costumbre, este nuevo trabajo se construye bajo los criterios de estricto rigor teórico y científico plasmado en mis anteriores artículos y libro “Acumulación de Capital en Chile: Crisis y desarrollo. Últimos 40 años”.
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No me canso de señalar la principal debilidad estratégica de los esfuerzos revolucionarios latinoamericanos y chileno en particular: la ausencia o escasez de fuerza social revolucionaria con una sólida e imperecedera conciencia y proyecto de clases, formación política ideológica de base dialéctica, marxista y revolucionaria, de concepciones básicas que sirvan para entender que una revolución regional no existe sin una revolución internacional, que una revolución no se sostiene solo por la buena voluntad de sus líderes, sino por la existencia además de estrategia, táctica, visión histórica, claridad teórica e ideológica de masas y una imbatible praxis proletaria de carácter irreductible. Es una constante histórica nuestra que asesinando a los líderes o, liquidando las estructuras intermedias que conectan a las organizaciones revolucionarias con el movimiento de masas, los procesos decaen, se desperfilan o derechamente se extinguen.

Pero, ¿cuáles son las negras tormentas y nubes oscuras que nos impiden ver? En este libro se pretende proseguir el enfrentamiento teórico, político e ideológico con aquellas oscuras fuerzas engendradas por la burguesía y propagada por lo que va quedando de la pequeño-burguesía a saber, el ciudadanismo, el academicismo, el oportunismo, el eclecticismo, el populismo, el liberalismo, el reformismo, el socialismo utópico, el romanticismo y nacionalismo económicos, tentáculos diseminados como una maraña de ilusiones, falsas concepciones y distorsionadas creencias en nuestras estructuras, lógicas y productos mentales y que , se rebelan a cada verbo, cada adjetivo, cada discurso, cada “apuesta política”, cada práctica individual y colectiva auto definidas como “popular y revolucionaria” y que, únicamente exhiben su origen de clases burgués y sus criminales consecuencias tras las derrotas pagadas caramente por nosotros, la clase proletaria. Se trata, en definitiva, de enfrentar la bancarrota teórica e ideológica de las izquierdas. A este respecto, no debe olvidarse que las ideas de la sociedad son las ideas de la clase hegemónica y que, por tanto, nuestras ideas, nacidas en el seno de la sociedad capitalista, vienen marcadas y delineadas por ese carácter de dominación. Sin embargo, al mismo tiempo, mientras el proletariado se erige como clase libertadora de la humanidad, va forjando las nuevas componentes ideológicas como armas de liberación. A medida que se desenvuelven las contradicciones principales del capitalismo, la lucha entre las concepciones burguesas y proletarias, entre la dominación y la liberación, van haciéndose cada vez más compleja y encarnizadas. Pero, ¿cómo distinguir las concepciones burguesas cuando estas aparecen disfrazadas y disimuladas entre la clase proletaria? La única forma de hacerlo es con el método materialista dialectico. Este nos obliga a concebir la praxis como proceso de síntesis entre lo teórico y lo práctico. Exige superar la separación introducida entre el “hacer” y “el estudiar”.

Este texto, por tanto, ha sido concebido para reforzar un imperecedero proceso de construcción ideológica y teórica para la praxis revolucionaria y proletaria y, por tanto, para des-construir y develar las profundas raíces burguesas de una importante fracción del arsenal político e intelectual ocupado y reproducido cándidamente en los esfuerzos históricos en que participan fuerzas política y sociales que luchan contra el capitalismo y su superación revolucionaria. ¿Cuáles son las abundantes concepciones burguesas que impregnan nuestra praxis? He aquí un esfuerzo sistemático y sostenido para identificarlas y rebasarlas, no olvidando aquello que nos dice Marx en su presentación a El Capital, los economistas son los científicos de la clase burguesa, mientras los comunistas son los científicos de la clase proletaria. He aquí una herramienta para abandonar nuestros oficios de economistas para convertirnos en verdaderos comunistas.

Las fuentes citadas de El Capital corresponden a la edición en español producida en México por el Fondo de Cultura Económica del año 1973. Del mismo modo se ha reproducido aquí los capítulos digitalizados por la Universidad Complutense de Madrid cuya versión digital esta disponible en el sitio http://pendientedemigración.ucm.es/info/bas/es/marx-eng/capital3/MRXC
Desde los capítulos IV a IX de este libro, se desarrolla el análisis dialéctico hecho por el autor sobre las características, composición y tendencias de la Clase Proletaria y el Desarrollo del Capitalismo en perspectiva de Lucha de Clases. Desde los capítulos X a XXI, el autor ha incorporado alguno de los más determinantes y menos estudiados aspectos de El Capital, realizado por Marx empleando el materialismo dialéctico y que vienen a ser una parte sustancial, importantísima y clave para la comprensión de la lucha de clases y las tendencias y derroteros que sigue el capitalismo a nivel mundial y local.

Siguiendo la máxima del Comandante Ernesto Guevara de la Serna, la revolución es el acto de amor de mayor trascendencia generado por la humanidad. Ocupen este libro para abrirse paso hacia El Capital de Marx, con tenacidad y valentía. Es parte de aquellos actos libertarios y de amor de las que nos habla el Ché.

Les desea una buena praxis

Marcelo D. Cornejo Vilches.
Profesor, proletario y comunista
 
PRESENTACIÓN

( A la memoria de Juan Pablo Jiménez, dirigente sindical muerto “por una bala loca” según informe de la PDI, un día antes de presentar una demanda judicial contra los patrones de su empresa, dirigente sindical clasista, miembro de la Radio Popular Enrique Torres)

Tras el subtítulo “Trabajo Económico contra el Ciudadanismo, el Populismo, el Reformismo y el Revisionismo” y en el marco de su colección “Lecturas de El Capital para la juventud proletaria y revolucionaria”, Marcelo Cornejo Vilches presenta un extenso texto en el que destacan dos temas principales: la presentación de la dialéctica materialista como método de análisis y en segundo término una serie de capítulos dedicados a apoyar la lectura de El Capital entregando diversos elementos complementarios y actualizados para apoyar el estudio de los textos imprescindibles de Marx.

Obviamente este trabajo se inserta además, en la contingencia política chilena, en el terreno de la lucha ideológica y política frente a la claudicación y abandono de las posiciones revolucionarias que, como grave epidemia, se manifiesta sobre todo entre los medios de la academia, de los llamados “intelectuales de izquierda” que hasta hace no mucho hacían gala de una intransigencia abrumadora, vomitando balas e insurrecciones en sus escrito, para, llegada la hora de lo electoral, repetir ya un chiste que por ser tan repetido ya está podrido: desvestirse y mostrar sus verdaderos intereses y posturas asumiendo el rol histórico que desde Bernstein, Kausky, Martinov, Martov y similares, vienen asumiendo: negar la necesidad de la lucha por el poder, el rol del proletariado, de la violencia y la lucha armada en toda estrategia concreta y sostener posturas ideológicas cuyo destino ultimo y concreto es desviar a los militantes revolucionario y a las fuerzas revolucionarias de su objetivo histórico: construir las fuerzas ideológicas, políticas y materiales para enfrentar y destruir el dominio de la burguesía y sus aparatos de dominación para instalar la dictadura del proletariado.

No es casualidad, sobretodo en Chile, que en cuanto comienzan a generarse los primeros brotes de un alza en la lucha de clases, en cuanto comienzan a darse gérmenes de lucha independiente de fuerzas sociales que no se subordinan a las ideologías burguesas, aparezcan estos cantos de sirenas, lo que obliga a los revolucionarios a hacerse cargo de los peligros que estas tendencias incuban, por lo tanto, la necesidad de enfrentarlos en la lucha ideológica, aun cuando estos debates puedan aparecer como áridos, elitistas, ajenos a las luchas concretas. Sin embargo, más que necesarios, es históricamente necesario y así lo demuestra la enorme cantidad de militantes de la izquierda chilena que en los últimos años han abandonado sus partidos originales, partidos que fueron parte de la negociación pactada con la burguesía que dio paso a la actual democracia contrainsurgente, partidos que fueron fraccionados, divididos, atomizados o arrastrados a la claudicación mientras los militantes de bases confiaban en la “sabiduría de los viejos”, preferían el trabajo practico concreto ante el “pajeo intelectual” o que simplemente no tenían las armas teóricas y políticas para intervenir con fuerzas y determinación en la verdadera operación de liquidación de las organizaciones revolucionarias operadas ya hace un par de décadas y cuyos resultados concretos de dispersión y atomización de fuerzas revolucionarias siguen presentes en el Chile actual.

Rayando en la ingenuidad, muchos prefieren evitar el debate ideológico en aras de una unidad pragmática entre posiciones contradictorias que tarde o temprano se enfrentaran. Por ello es que, cualquier intento serio de unidad debe contener más allá de la voluntad, bases políticas e ideológicas reales, respaldadas por un trabajo de base real y no una sumatoria de declaraciones de buena crianza y voluntad que solo permite parar referentes que tendrán escasa trascendencia en el tiempo.

Marcelo Cornejo Vilches es un compañero que viene aportando desde su práctica política social concreta a tales procesos, desde su trabajo como profesor de Educación Básica, desde su participación en diversas escuelas y jornadas levantadas por organizaciones populares, desde su programa radial en Radio Enrique Torres, desde sus aportes teóricos a la Revista Azimut de “Trabajadores al Poder” y principalmente desde sus innumerables trabajos económicos publicados en las redes sociales o editados como libros que circulan sobre todo entre la juventud revolucionaria.

Como tantos otros militantes revolucionarios asume los costos que este oficio implica y que ya ha golpeado duramente a su familia. Y cuidado que los ataques no solo vienen desde el poder, sino que también desde el costado, desde quienes se reclaman también revolucionarios y que desde sus posturas ciudadanistas, reformistas o desde la academia intentan descalificar sus aportes.

Hace ya casi veinte años nos conocimos en Radio Cerro Navia y desde esa época nos hemos ido encontrando en la dura tarea de construir fuerza social revolucionaria, en distintos espacios sociales concretos, en organizaciones de pobladores, de jóvenes, de pobladores, de estudiantes, en foros, en debates donde no siempre hemos coincidido, asumiendo al mismo tiempo, con respeto, la necesidad del debate, del intercambio a veces duro, pero necesario.

Sin duda, la lectura y estudio de este texto, es necesario para todos aquellos y aquellas que asumen la necesidad de construir colectivamente una estrategia de lucha revolucionaria por el poder, de todos y todas aquellas que no delegan este trabajo a otros supuestamente iluminados, con supuesta mayor capacidad intelectual, a quienes comprenden que tan necesario como imprimir una revista, participar de una lucha concreta, desarrollar una obra cultural, artística, participar de una marcha, de una barricada, empuñar un arma para luchar, tan necesario como aquellas tareas, es la de asumir el trabajo teórico que nos permite desbrozar el camino por el cual marcharemos y definitiva permite dibujar el camino por el cual transitaremos.

Por ello, sin más, recomiendo entrar a las páginas de este texto de Marcelo Cornejo Vilches armados de un lápiz y un cuaderno para ir anotando, para debatir sus aseveraciones consultando los textos originales señalados, en definitiva, trabajando el texto como lector activo, porque Marcelo no es ni más ni menos que un revolucionario que pretende provocar y estimular al lector en su propia y necesaria liberación: la ruptura más radical posible con la ideología burguesa.

Guillermo Rodríguez Morales (Alma Negra)
Maipu, Febrero de 2013.

jueves, 4 de octubre de 2012

Programa Piloto - Edición Especial de Economía Política (02/10/2012)

Programa Piloto En Edición Especial, se transmitirá desde el 02 de Octubre de 2012, el primero de una serie de programas dedicado a la Economía Política, con el Profesor Marcelo Cornejo.





#1 Presupuesto 2013




#2 Cae y Acreditación Universitaria




#3 Elecciones - #YoNoPrestoElVoto




#4 Resultado Elecciones/Reforma Tributaria (01/11/2012)





#5 Ley de Pesca, Materialismo Dialéctico - Entrevista en Vivo José Ascencio, Pesacador Artesanal de Aysen




#6 Conmemoración a 95 años de la Gloriosa Revolución Rusa




y otros