Mientras en Plaza Italia hinchas celebraban igual el paso a octavos de final estudiantes se manifestaban en contra de la reforma
Fotografías y crónica de Constanza Morales
En pleno “Modo Mundial” del campeonato Brasil 2014 hoy se llevó a cabo el encuentro entre Chile y Holanda. En el país, las calles se vaciaron y algunas multitudes se congregaron en sus casas, trabajos u otros lugares donde ver el partido, la “fiesta” mundialera había comenzado nuevamente. Por otro lado, y en medio del inicio de la definición del grupo B a unos cuantos kilómetros de la capital celebraban el avance de la reforma educacional, otorgaban una concesión provisional para una central hidroeléctrica en Cabrero, Chillán, y concordaban en avances de la “pacificación de la araucanía” (y eso no era todo). Tal como en años anteriores, los ojos miraban a la pantalla, y los políticos pasaban la bola, todo un gol de media cancha al pueblo chileno (y la historia se repite). Luksic, Matte, Angelini y una larga lista de empresarios hacían presente su estampa en el juego del balompié en las camisetas de cada jugador y en la celebración de cada hincha; cervezas, bebidas y artículos electrónicos son algunos de ellos.
A minutos del segundo gol de los holandeses, los fanáticos comenzaban a marcharse cabeza gacha de la TV y a resignarse a “su derrota”. Otros en su porfía, fueron a celebrar rumbo a plaza Italia, centro neurálgico de celebraciones y manifestaciones.
Ya en la plaza, los hinchas comenzaron a proferir sus cánticos, algunos con tintes chovinistas, inclusive, hacia otros pueblos latinoamericanos. Carabineros se apostaban en una y otra esquina, armando su táctica en el campo e impertérritos miraban como parte de la marea roja subía al mítico caballo de la plaza; vuvuzelas, cornetas y extintores desfilaban en la fanaticada chilena.
En medio de esta locura, la cordura de un grupo de estudiantes aterrizó a algunos con la frase “Mientras Chile gana, el congreso nos caga” el equipo verde, desde el fondo, miró con recelo. Tomadas de las manos y con el fondo del éxtasis rojo, desplegaron un lienzo con el mensaje “mientras Chile clasifica la reforma nos perjudica” y se formaron en horizontal bajo la consigna “no a la reforma” haciendo alusión a la reforma educacional impulsada por la presidenta Michelle Bachelet, siendo para el movimiento estudiantil una medida cosmética frente a los problemas que presenta la educación en Chile. Se mantuvieron firmes en el lugar, gritando cánticos; por la educación, por el pueblo, por la gente.
Algunos “chooligans” enardecidos comenzaron a tirarles a los estudiantes chiflidos, churros y frases de contenido sexual y machista, no obstante, éstos ni respondieron e hicieron eco de las palabras.
Dicen que Chile es un país de orates, y tal vez tenga mucho sentido teniendo a políticos que abogan por leyes insensatas a las personas, empresarios que extienden su ego-ísmo y sentido de superioridad con sus productos y poderes y sujetos que desde una mala educación no comprenden las lógicas de dominación de los anteriores y someten a sus propios hermanos a su “marea”, siendo llevados finalmente por la corriente de la mayoría.







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